Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce.
Y mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.
Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?
Entonces él respondiendo dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar.
A la verdad el Hijo del Hombre va, según esta escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.
Entonces respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿soy yo, Maestro? Le dijo: Tú lo has dicho.
Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.
Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;
Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.
Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.