Lectura 33

Confianza

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Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.

Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi señor; no hay para mí bien fuera de ti. Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros, es toda mi complacencia.

Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres.

Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.

Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado.

Bendeciré a Jehová que me aconseja: aun en las noches me enseña mi conciencia.

A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.

Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente. 

Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.

Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar.

Lectura responsiva
Salmos 16; 46:1, 2