Lectura 15

Salvación

Avivamiento y Evangelización Invitación redención gracia perdón sangre de Cristo arrepentimiento
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Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree;

Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí el día de salvación.

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor.

Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer con su buena voluntad.

Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.

Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres.

Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobrio, justa y piadosamente.

Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Lectura responsiva
Romanos 1:16, 10:10 13
II Corintios 6:2;
Filipenses 2:12 13;
I Tesalonicenses 5:8, 9; Tito 2:11-14